31 dic. 2014

Corte

-Sólo despuntado, por favor.

El barbero me mira con indiferencia, analiza mi cabello, asiente con la cabeza y da media vuelta. Mientras prepara sus instrumentos, yo me hago a la idea del nuevo look que adoptaré. De manera similar a los años anteriores, quiero terminar estos doce meses con algo simbólico, y qué mejor que un nuevo corte de cabello.

Es curioso el significado que le damos a las acciones u objetos en estas fechas. En algunos casos, la última semana de cada año significa limpieza del hogar, incluso en más aspectos, para empezar el año “como nuevos”; con otros, implica reencuentros, algunos hipócritas y otros sinceros, pero que suelen ser épicos; otros optan por cerrar ciclos, aunque no me agrada esa idea como tal.

¿Puede cerrarse un ciclo? Si, pero en estricto sentido, eso no implica dar fin a una situación. Cerrar un ciclo significa volver al punto de partida, porque en eso consiste un ciclo: una serie de eventos que en determinado punto se repiten. Considerando esto, ya no suena tan bonita esa idea.

Tal vez sea mejor emplear la expresión “poner puntos finales”. Sin embargo, eso implica que no habría continuidad en las acciones e ideas, y si no hay continuidad, hay riesgo de perder coherencia. Y ya son muchos cuya coherencia está bastante deteriorada de por si.

Puede que sea mejor no estar pensando en el significado real de esas expresiones, no en estas fechas. Puede que sea benéfico considerar las transiciones de años una especie de nuevo comienzo en nuestras vidas, un “borrón y cuenta cuenta nueva”. Puede que sea mejor imaginarnos así, reinventarnos cada doce meses de manera definitiva, con esas pequeñas escalas cada tantas semanas a lo largo del año.

Creo que es mejor no distraerse en ello y sí el imaginar una nueva etapa que inicia al término de esas eternas y tan efímeras doce campanadas. Todos esos recuerdos de años anteriores pueden seguir almacenándose en nuestras memorias, refrescando algunos detalles cada tantas reuniones, generando nuevos momentos inolvidables y también dejando a un lado algunos que no necesitamos. Recordar los logros, pero también todos los errores, para saber qué no debemos repetir.

Definitivamente no debo distraerme, no cuando me están cortando el cabello, pues en vez de despuntarlo me han dejado sólo las puntas. Aunque viendo el lado simbólico de esto, creo que el 2015 será como con mi cabello, un periodo de crecimiento, de uno más notorio que los anteriores... claro, eso podría deberse a que tampoco hay mucho de dónde crecer...

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